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Los cambios biológicos, psicológicos y sociales que aparecen en la pubertad se relacionan con el incremento de vulnerabilidad a los trastornos de la alimentación.

Quienes lo padecen tienen en común la dificultad para aceptarse a sí mismos, y para alcanzar su maduración y pleno desarrollo.

En un alto porcentaje se ha demostrado que detrás de estos problemas hay una disfunción de la regulación emocional, así como de la identidad y autoestima del individuo. Por tanto, tratar sólo la “Conducta Alimentaria” ni es efectivo ni es eficiente.

Nuestro método

Nuestra propuesta aquí es una intervención EMOCIONAL, COGNITIVA Y CONDUCTUAL, para, de esta forma, actuar de manera transversal y provocar un mayor efecto positivo en la persona. Y aquí tiene cabida la Terapia Breve Centrada en Soluciones.